Disolución del Congreso Nacional según José Miguel Carrera

12 12 2008

El 2 de diciembre de 1811, cité los cuerpos de caballería a revista de inspección, y, formándolos en la plaza junto con la tropa veterana y parte del pueblo, se pidió que cesasen las sesiones del Congreso, ce­diéndole al Ejecutivo todos los poderes. Mostraron alguna repugnancia, pero al fin pasaron por todo y se retiraron a descansar a sus casas, algunos a sus haciendas, a ninguno se le hizo la menor extorsión. Los diputados de Concepción fueron detenidos hasta segunda orden, por sospechas que teníamos de aquella provincia, que había aumentado su odio por los continuos reclamos de las facciones de la capital.

Para formar un juicio más exacto de la justicia de este paso, véanse la causa de conspiración del 27 de noviembre, y las declaraciones de don Santiago Muñoz Bezanilla, de don José Vigil y del doctor Vélez, que están señaladas con el Nº 5. Marín renunció en la noche y se le admitió; luego se fue a Coquimbo. Quedé sólo con O’Higgins; se nombró una comisión compuesta del mismo Villalón, don Domingo Toro y don José Joaquín Rodríguez para la sustanciación de la causa hasta la definitiva, siendo asesores don Joa­quín Gandarillas y don José Antonio Astorga; éstos dos fueron subrogados por don Manuel Fernández Burgos y don Pedro González Álamos. Después actuó como juez este último, y le reemplazó don Lorenzo Fuenzalida.

Estos jueces sentenciaron la causa del 27 de febrero en la forma siguiente: don José Antonio y don José Domingo Huici, prófugos, ocho años de destierro a Juan Fernández. Al negro Rafael Echeverría, cinco años al mismo destierro. Formas, dos años a Quillota. Al Capitán don Gabriel Larraín, dos años a Combarbalá. Al Coronel don Juan Mackenna tres años a San Juan, en la pro­vincia de Cuyo, o a La Rioja. Don Francisco Vicuña dos años a La Ligua. Don José Gregorio Argomedo un año a San Felipe. Al Coronel Vial, al Doctor Vélez y a los capitanes Vigil y Muñoz Bezanilla se les de­claró inocentes.

La Junta se conformó, pero reformó lo siguiente: Mackenna dos años a la hacienda de su suegro. Vicuña a la misma hacienda, permitiéndole traficar por los pueblos de Petorca, Ligua y costa de Puchuncaví. A Formas y a Argomedo a doce leguas de la capital, en el pueblo de San Francisco del Monte. Al liberto Rafael Echeverría a Coquimbo por dos años.

Don Juan Miguel Benavente, luego que fue separado del Gobierno en la revolución, obtuvo licencia para ir a Concepción. Don Francisco Calderón, la noche de la prisión de Mackenna, temió por él; segura­mente tenía algún delito, lo cierto es que vivía en la misma casa y que al oír el ruido de algunos carros se descolgó precipitadamente por el balcón y se fugó para Concepción. Estos dos esparcieron en la provincia ideas poco favorables a nosotros. Rozas no necesitaba de esto para sernos contrario.

2 de diciembre de 1811

Carrera, José Miguel, Diario Militar

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