Santiago en 1812 según un extranjero

8 06 2009

El camino entre Santiago y Valparaíso, teniendo en cuenta las altas montañas que atraviesa, es tan bueno si no mejor que las sendas vecinales de Estados Unidos; fue construido por un irlandés (O’Higgins), presidente de Chile y después virrey del Perú; puede cruzarse en cuatro días por carretas bien cargadas; por cuya falta, en otro tiempo, cuanta mercadería llegaba al puerto de Valparaíso era conducida a lomo de mulas a la capital, modo de trasporte sumamente costoso y molesto. Es una manifestación estupenda de su genio emprendedor y de su habilidad, y una gran fuente de riqueza para el país. Se me dijo que había gastado diez años en la empresa, y que la llevó a término contra la voluntad del pueblo cuyo mando le estaba confiado, y el que aseguraba que habría sido también capaz de emprender la construcción de una nueva torre de Babel.

Plaza de Armas hacia 1850La ciudad se halla pintorescamente situada en un extenso valle, noventa millas al poniente de la Cordillera, que divide esta provincia de la de Buenos Aires. Las calles corren norte sur y este oeste. Las casas son generalmente de un piso y fabricadas de adobes (construidas de esta manera para resistir a los temblores de tierra, que algunas veces se hacen sentir aquí), con un amplio primer patio, que les da un hermoso aspecto, y un delicioso jardincillo en otro interior, en el cual, además de las flores más fragantes, crecen generalmente naranjos y limoneros y parras de uva moscatel de las mejores, etc., etc. Merced a la dulzura del clima, sobre todo, y a la escasez y subido precio de los vidrios en el más cercano mercado, las ventanas carecen, de ordinario, de tan elegante adorno, que es reemplazado por rejas de hierro, lo que da a los edificios, por lo demás hermosos, un aspecto triste, que me hacía recordar a las cárceles de Estados Unidos. La ciudad se provee de agua del río Mapocho, que nace en las cordilleras y corre en toda estación del año por causa del derretimiento de las nieves de aquellas montañas; cruzan las calles acequias de unas 18 pulgadas de ancho, que sirven para los usos domésticos, para regar los jardines y mantener las calles frescas y limpias. La vista de la Cordillera desde Santiago cubierta con nieves perpetuas es por extremo majestuosa y concurre a inspirar a uno la noción de la sabiduría infinita del Criador, quien al colocar a alguna de sus hechuras en un clima quemado por el sol y donde no llueve por espacio de ocho o nueve meses en el año, las provee de estos altos cerros para conservar la nieve, y de un sol bastante fuerte para convertirla en agua, a medida de sus necesidades. Lee el resto de esta entrada »





Correspondencia entre José de San Martín y José Miguel Carrera. Octubre de 1814

29 03 2009

Oficio de José de San Martín a José Miguel Carrera, relativo al registro de su equipaje. Mendoza, 16 de Octubre de 1814.

José de San MartínEl oficial comisionado por este gobierno del punto de Villavicencio me dice con fecha de ayer lo siguiente:

“A las 12 del día llegaron a este paraje los equipajes de los señores Carreras, quienes protestaron que serían sus equipajes hechos llamas, antes que permitir fuesen registrados”.

Se me hace muy duro de creer este proceder, pero en el caso de que así sea V.S.S. seguros no permitiré quede impune un atentado contra las leyes de este Estado y autoridad de este gobierno. El Ayudante Mayor de esta plaza entregará a V.S.S. este oficio, y don Andrés Escala, oficial de la contaduría va encargado de ejecutar el registro prevenido. Yo espero después de la llegada de V.S.S. a esta, una contestación terminante sobre este hecho.

Dios guarde a V.S.S. muchos años.- Mendoza, 16 de Octubre de 1814.- José de San Martín.

Señor Brigadier del Estado de Chile don José Miguel y don Juan José Carrera.

Contestación de José Miguel Carrera al oficio de San Martín. Mendoza, 17 de Octubre de 1814.

José Miguel CarreraDije verbalmente al ayudante de V.S. que equivocadamente se me oficiaba, amenazándome por haber atropellado las leyes del Estado, negándome al reconocimiento del equipaje; este fue conducido ayer a la Aduana después de muy registrado el de mi hermana; las llaves se perdieron en una carga de baúles que me robaron en el camino, y para que pueda remitírseme con la brevedad que exige mi desnudez, va para esa ciudad mi asistente José Conde, para que a su presencia se rompan las cerraduras.

Conozco mis deberes, es falso el hecho que V.S. expresa en su oficio y tanto más sensible la reconvención de V.S.

Dios guarde a V.S. muchos años.- Campo de Mendoza, 17 de octubre de 1814.- José Miguel de Carrera.

Al señor Gobernador don José San Martín.

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