Las desavenencias entre Santiago y Concepción según José Miguel Carrera

17 04 2009

A principios de enero, cuando aún no se sabía en Concepción la noticia de la deposición del Congreso, se inter­ceptaron pliegos de aquella Junta para el Congreso y sus diputados, mandándoles hacer protestas contra los acontecimientos de noviembre, ofreciendo las fuerzas de la provincia para sostener el Congreso, y man­dando a los de Concepción que se retirasen. Ya Martínez de Rozas disponía en pie el ejército y hablaba con mucha energía.

De resultas de esto mandé a O’Higgins a Concepción, para hacer a [Martínez de] Rozas proposiciones amistosas y para asegurarle de mis buenos sentimientos hacia mi patria. No muchos días después mandé a mi padre, don Ignacio de Carrera, con doscientos veteranos a tomar posesión de Talca para evitar las intrigas de Con­cepción.Ex-Catedral de Concepción

Solo en el Gobierno trabajaba con una actividad extremada, particularmente en la organización de la fuerza militar. La inspección de caballería recibía una buena organización; el batallón de Granaderos se elevó a la respetable fuerza de 1.200 hombres; se reformó el cuerpo de 300 Dragones por inútiles y se le­vantó el de Guardia Nacional de 500 plazas; la artillería se aumentó a 400. Se quitó a los frailes de San Diego el convento y se levantó en él un famoso cuartel de caballería; se hicieron 10.000 lanzas y 1.500 tiendas de campaña, vestuarios, monturas para todos los cuerpos, municiones de todas clases y, por último, cuanto se necesitaba para la defensa de un país, que hasta entonces estaba enteramente expuesto a ser presa de cualquier enemigo por falta de artículos de guerra y de organización en sus fuerzas. El pueblo no fue oprimido con contribuciones, sólo se aumentaron los derechos en algunos ramos y con esto se veía atender a unos gastos de tanto bulto.

Don José Santiago Portales y don Nicolás Cerda ocuparon las dos vacantes del Gobierno; don Juan José Aldunate renunció a una.

Concepción seguía su apresto militar, los diputados del Congreso tuvieron licencia para regresar a su provincia y acabaron de alarmar los ánimos pintando a la capital capaz de recibir la ley de las tropas de Concepción: no reflexionaban aquellos ignorantes lo que puede un trabajo constante.

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Correspondencia entre José de San Martín y José Miguel Carrera. Octubre de 1814

29 03 2009

Oficio de José de San Martín a José Miguel Carrera, relativo al registro de su equipaje. Mendoza, 16 de Octubre de 1814.

José de San MartínEl oficial comisionado por este gobierno del punto de Villavicencio me dice con fecha de ayer lo siguiente:

“A las 12 del día llegaron a este paraje los equipajes de los señores Carreras, quienes protestaron que serían sus equipajes hechos llamas, antes que permitir fuesen registrados”.

Se me hace muy duro de creer este proceder, pero en el caso de que así sea V.S.S. seguros no permitiré quede impune un atentado contra las leyes de este Estado y autoridad de este gobierno. El Ayudante Mayor de esta plaza entregará a V.S.S. este oficio, y don Andrés Escala, oficial de la contaduría va encargado de ejecutar el registro prevenido. Yo espero después de la llegada de V.S.S. a esta, una contestación terminante sobre este hecho.

Dios guarde a V.S.S. muchos años.- Mendoza, 16 de Octubre de 1814.- José de San Martín.

Señor Brigadier del Estado de Chile don José Miguel y don Juan José Carrera.

Contestación de José Miguel Carrera al oficio de San Martín. Mendoza, 17 de Octubre de 1814.

José Miguel CarreraDije verbalmente al ayudante de V.S. que equivocadamente se me oficiaba, amenazándome por haber atropellado las leyes del Estado, negándome al reconocimiento del equipaje; este fue conducido ayer a la Aduana después de muy registrado el de mi hermana; las llaves se perdieron en una carga de baúles que me robaron en el camino, y para que pueda remitírseme con la brevedad que exige mi desnudez, va para esa ciudad mi asistente José Conde, para que a su presencia se rompan las cerraduras.

Conozco mis deberes, es falso el hecho que V.S. expresa en su oficio y tanto más sensible la reconvención de V.S.

Dios guarde a V.S. muchos años.- Campo de Mendoza, 17 de octubre de 1814.- José Miguel de Carrera.

Al señor Gobernador don José San Martín.

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José Miguel Carrera

13 03 2009

José Miguel Carrera, vinculado a tradicionales familias criollas, nació en Santiago el 15 de octubre de 1785. Tuvo una hermana y dos hermanos –doña Javiera, Juan José y Luis- que mientras pudieron le acompañaron en esa su ajetreada vida, que concluyó bajo las balas de un pelotón de fusilamiento en Mendoza (República Argentina) el 4 de septiembre de 1821. Sus dos hermanos le habían precedido en el cadalso, ejecutados en esa misma ciudad el 8 de abril de 1818. La hermana, amarga y trágica sobreviviente, llegó a los ochenta años de edad, falleciendo en Santiago en 1862.

José Miguel Carrera En la historia de Chile es el principal gobernante del período que se conoce como la Patria Vieja: ese intervalo de orientación independentista iniciado con el establecimiento de la Primera Junta de Gobierno -18 de septiembre de 1810- y cerrado con el desastre de Rancagua –1º y 2 de octubre de 1814- que marca la restauración de las autoridades españolas y la Reconquista.

Carrera había llegado a Chile, en viaje desde España, en julio de 1811, y muy pronto empezó a figurar entre las más destacadas personalidades de la capital. Se convirtió en miembro de una Junta de Gobierno el 16 de noviembre del mismo año, y en breve, en dueño del poder, imponiéndose sobre Juan Martínez de Rozas, otro importante personaje de esos tiempos.

Carrera no logró gobernar un período prolongado; no obstante, para mencionar tan sólo sus logros más significativos, bajo su conducción política apareció el primer periódico chileno, se creó la primera bandera nacional y el primer escudo, poniéndose además en vigencia un Reglamento Constitucional. En materia internacional, se iniciaron entonces las relaciones oficiales de la joven República de los Estados Unidos, las cuales pueden personalizarse en el Cónsul Joel R. Poinsett.

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La Invasión de Pareja, según Camilo Henríquez

17 02 2009

En estos peligrosos instantes, la única fuerza con que podía contenerse esta invasión, era la que residía en la capital, formada por los ciudadanos Carreras, contra el gusto del pueblo, que la juzgaba innecesaria y opresora. Sin esta pequeña fuerza, el enemigo no hubiera hallado la menor oposición. Ella consistía en el batallón de granaderos de mediocre disciplina militar, y en la guardia nacional aun sin disciplina. Desde las primeras operaciones, se palpó la inutilidad de las decantadas milicias de caballería, siempre insubordinadas, prontas a dispersarse e incapaces de avanzar en las acciones. De la sorpresa de Yerbas Buenas no se sacaron las posibles ventajas por el desorden de las tropas y mala comportación de los oficiales subalternos, nulidad de las milicias y no haberse previsto las cosas de antemano. En la acción de San Carlos no fue menor el desorden de la tropa y mala comportación de los oficiales subalternos: el cuadro enemigo no pudo romperse. El enemigo se retiró precipitadamente a Chillán donde habría sido vencido si inmediatamente lo hubiéramos atacado, pues en San C. HenríquezCarlos se burló de la misma fuerza con que debíamos atacarlo. El general Carrera se dirigió a Concepción y Talcahuano, se apoderó de estas plazas y en seguida de los auxilios y oficiales que enviaba al enemigo el virrey de Lima Abascal. Parece que debimos nosotros haber ocupado y guarnecido la frontera, colocar los diferentes puestos militares en dirección de Santiago y dejar al enemigo encerrado en Chillán sin esperanza de ser auxiliado de parte alguna. No se hizo.

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Las Guerras de Independencia

12 02 2009

Muy pronto, el incipiente Estado chileno se vio puesto a prueba. El virrey del Perú, José Fernando Abascal, no podía seguir tolerando la evidente subversión de Chile. A comienzos de 1813, envió una pequeña fuerza operante bajo el mando del general de Brigada Antonio Pareja a Chiloé y Valdivia, cuyas guarniciones seguían siendo fieles a España. En cuestión de semanas, Pareja había reclutado un ejército de 2.000 hombres y ganado el control de gran parte de la provincia de Concepción. Comenzaron así una serie de guerras en las que, en gran medida, peleaban chilenos contra chilenos; sólo después, las fuerzas regulares españolas entraron a jugar un papel real. Hasta entonces la estrategia del virrey se centraba en el sur –fiel al rey- como base de sus operaciones.

Al enterarse de la invasión de Pareja, Carrera dejó el gobierno en manos de una nueva Junta y se dirigió inmediatamente hacia el sur, a Talca, para reunir a las fuerzas patriotas. La campaña inicial dejó en evidencia la desorganización tanto de los patriotas como de los realistas. El éxito de estos últimos en Yerbas Buenas (abril de 1813), la primera acción que superó una mera escaramuza, fue seguido por la intrascendente batalla de San Carlos. Mortalmente enfermo de neumonía, Pareja decidió concentrar sus fuerzas en Chillán y´pasar allí el invierno. Los patriotas sitiaron la ciudad, pero no lograron vencer al enemigo. La guerra pronto se estancó.

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Carrera asume nuevamente el poder. Fin de la Patria Vieja

30 01 2009

El período que se inició tras las firma del tratado de Lircay se caracterizó por una abierta pugna entre los patriotas. Mientras desde el gobierno de Santiago se veía con gran preocupación el retorno de los hermanos Carrera a esa ciudad, y por ese motivo se les perseguía, éstos dieron, en julio, un golpe militar, que los instaló nuevamente en el poder. El director supremo Francisco de la Lastra fue reemplazado por una Junta de Gobierno compuesta por tres miembros y encabezada por José Miguel Carrera.

Sin embargo, el nuevo gobierno no fue reconocido por O’Higgins, quien marchó desde Talca a Santiago con el objetivo de derrocar a Carrera. Tras ser detenido su avance en el río Maipo, O’Higgins comenzó a preparar una nueva incursión.

Paralelamente, la situación se complicó  aún más al saberse que el virrey del Perú había desconocido el tratado de Lircay y enviado un nuevo contingente militar a Chile, encabezado por el general Mariano Osorio. Éste, tras desembarcar en Talcahuano, exigió la inmediata rendición de las fuerzas patriotas.

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El diputado O’Higgins

22 01 2009

Ocurrieron luego en Santiago -y sus ecos llegaron al Biobío- hechos cruciales. Murió el gobernador Luis de Guzmán, sucediéndolo el brigadier Francisco Antonio García Carrasco (1808). Renunció Carrasco tras diversos conflictos, especialmente con el cabildo capitalino. Fue sustituído por Mateo de Toro, conde de la Conquista, y éste por una Junta de Gobierno que él mismo presidía (1810). Vocal del organismo: Martínez de Rozas. La Junta declaró ser fiel al Trono y a su titular prisionero, Fernando VII, pero los monárquicos la calificaban de paso disimulado hacia la independencia. Convocó un “congreso de diputados”… el Primer Congreso Nacional. Lee el resto de esta entrada »